Es tan difícil comentar la poesía para los que no somos críticos o profesores. O te llega y te sacude o te deja indiferente (me pasa lo mismo con la música y la pintura).
En tu caso, Raticulina, me emociona, me gusta y me sacude los nervios. Hasta el día de Machado (que andaba medio majara de tanto paseo bloguero) me di cuenta de tus poemas. Destacan. Se elevan.
Todavía te conozco poco. Te leeré de cabo a rabo, amiga.
Enhorabuena por este blog tan agradable y bonito. Es elegante, seguro que como tú.
Un beso muy fuerte y, por favor, no dejes de escribir.
Eh, Rat. En mi niñez también hay una arboleda. Y caminos. Y manantiales. Y arroyos. La arboleda: pasadizo mistérico, hacia el pasado, hacia el futuro. Que los olmos, los abedules o las encinas acojan en sus entrañas laicas nuestros recuerdos vivos.
(Nota para Isabel Martínez. Rat tiene cuerda, descuida que no dejará de escribir, es decir, de sentir)
Isabel,cuando empecé el blog hará un año, por terapia, no me imaginaba que iba a acabar escribiendo poesía. Ha resultado ser proceso en busca de mi voz personal y me siento satisfecha al margen de que los poemas sean buenos o no. Que puedan llegar a alguien más es una satisfacción añadida. Tal vez más adelante intente algún otro tipo de escritura menos críptica, me conviene porque me doy cuenta de lo que sufro al contestar o dejar comentarios... Gracias por acogerme de forma tan generosa. Un abrazo.
Fackel,es mágico como perduran los recuerdos de infancia. Yo tengo pocos, y los atesoro y los mimo. En cuanto a escribir, ya me gustaría tener tu seguridad (y tu talento innato para escribir, ya de paso)... Un beso.
María Jesús, me emociona porque pocos recuerdos me son tan gratos como el de mis perros... Gracias y un abrazo
Tula, es eso, sencillamente. Eres muy amable. Besos
Rat (veo que usan este diminutivo cariñoso), lleva razón Fackel cuando dice que tienes cuerda para rato. Creo, incluso, que mucha más de la que tú misma imaginas. Da lo mismo la causa del inicio de tu escritura. Todos los que escribimos porque sí, vayamos o no al psiquiatra, sabemos que estamos majaretas. Díme tú si no es así: ¿qué hacemos perdiendo el tiempo en algo que no nos aporta beneficios económicos, compañía ni fama, si no es porque la escritura nos cura el alma? Ya he visto que te iniciaste alzando el alma (yo buscaba la mía, mi auténtica alma escondida y sepultada). ¡Cuánto en común! Y de sufrimientos, nada. No respondas ni hagas comentarios si no son esquemáticos, lo justo para no sentir dolor. Los que aquí estamos te entendemos. Cuando estés lo suficientemente chiflada, cotorrearás como lo hago yo, quizá indebidamente; pero llega un punto en que una estalla, sale a la pista de baile y danza por el solo gusto de moverse. Sé que me entiendes y sé que sabrás que lo único que intento es decirte: "Chica, aquí estoy. Cuenta conmigo". Un beso muy, pero que muy fuerte.
¡Cómo me gusta que ande por aquí Ramón y que te haya descubierto!
Yo sólo venía a agradecerte un comentario que me dejaste en una entrada antigua. Y como le acabo de comentar a otra de las maravillas que me he encontrado estos días, como no controlo la etiqueta bloguera, para no confundirme, te lo traigo a tu casa:
Sí, amiga Raticulina. Hay más. El cuadernillo de "El fin" lo inicié en 2001 o 2002 (no recuerdo bien) y sigue abierto. ¿Cómo no va a estar abierto cuando la muerte, ya sea real o metafórica, nos sacude cotidianamente?
Escuchado en cocina, y marcharán más.
Un beso muy grande y gracias por tu interés hacia mi persona.
(Te dije que existían cosas en común, tú me entiendes).
Ah, pericas, cocinando a mis espaldas y sin invitar...os estoy vigilando. (Cuando Simón, el hijo de una amiga, tenía 2 añitos(ahora tiene cuarenta), dormía en su cuna al lado de la habitación de sus padres. Pero la cuna estaba situada de tal forma que lo veían desde la cama. Y cuando Isabel se iba a cama y empezaba a desnudarse, Simón decía: "mamá que te vigilo". Yo soy Simón. Ojo...Y no os pierdo de vista, evidentemente porque yo podría ser vuestra madre...)
14 comentarios:
Es tan difícil comentar la poesía para los que no somos críticos o profesores. O te llega y te sacude o te deja indiferente (me pasa lo mismo con la música y la pintura).
En tu caso, Raticulina, me emociona, me gusta y me sacude los nervios. Hasta el día de Machado (que andaba medio majara de tanto paseo bloguero) me di cuenta de tus poemas. Destacan. Se elevan.
Todavía te conozco poco. Te leeré de cabo a rabo, amiga.
Enhorabuena por este blog tan agradable y bonito. Es elegante, seguro que como tú.
Un beso muy fuerte y, por favor, no dejes de escribir.
Eh, Rat. En mi niñez también hay una arboleda. Y caminos. Y manantiales. Y arroyos. La arboleda: pasadizo mistérico, hacia el pasado, hacia el futuro. Que los olmos, los abedules o las encinas acojan en sus entrañas laicas nuestros recuerdos vivos.
(Nota para Isabel Martínez. Rat tiene cuerda, descuida que no dejará de escribir, es decir, de sentir)
También mis perros descansan a los pies de los árboles: se lo debo a los unos y a los otros.
Sí. Emociona.
Y tu lo sabes.
...pues sí , como todo en la vida, o te pone o no te pone, tu poesía pone...bs
Isabel,cuando empecé el blog hará un año, por terapia, no me imaginaba que iba a acabar escribiendo poesía. Ha resultado ser proceso en busca de mi voz personal y me siento satisfecha al margen de que los poemas sean buenos o no. Que puedan llegar a alguien más es una satisfacción añadida.
Tal vez más adelante intente algún otro tipo de escritura menos críptica, me conviene porque me doy cuenta de lo que sufro al contestar o dejar comentarios...
Gracias por acogerme de forma tan generosa.
Un abrazo.
Fackel,es mágico como perduran los recuerdos de infancia. Yo tengo pocos, y los atesoro y los mimo.
En cuanto a escribir, ya me gustaría tener tu seguridad (y tu talento innato para escribir, ya de paso)...
Un beso.
María Jesús, me emociona porque pocos recuerdos me son tan gratos como el de mis perros...
Gracias y un abrazo
Tula, es eso, sencillamente.
Eres muy amable.
Besos
Rat (veo que usan este diminutivo cariñoso), lleva razón Fackel cuando dice que tienes cuerda para rato. Creo, incluso, que mucha más de la que tú misma imaginas. Da lo mismo la causa del inicio de tu escritura. Todos los que escribimos porque sí, vayamos o no al psiquiatra, sabemos que estamos majaretas. Díme tú si no es así: ¿qué hacemos perdiendo el tiempo en algo que no nos aporta beneficios económicos, compañía ni fama, si no es porque la escritura nos cura el alma? Ya he visto que te iniciaste alzando el alma (yo buscaba la mía, mi auténtica alma escondida y sepultada). ¡Cuánto en común!
Y de sufrimientos, nada. No respondas ni hagas comentarios si no son esquemáticos, lo justo para no sentir dolor. Los que aquí estamos te entendemos.
Cuando estés lo suficientemente chiflada, cotorrearás como lo hago yo, quizá indebidamente; pero llega un punto en que una estalla, sale a la pista de baile y danza por el solo gusto de moverse. Sé que me entiendes y sé que sabrás que lo único que intento es decirte: "Chica, aquí estoy. Cuenta conmigo".
Un beso muy, pero que muy fuerte.
Qué bonito. Es casi un Haiku. Permanece un sabor, una sensación, el tacto de una caricia, la angustia de un dolor.
Isabel, gracias por entender. Es un alivio.
Un beso
Eastriver, qué comentario tan bonito. Pero olvida la angustia, no quiero hacer sufrir a nadie!
Un saludo
¡Cómo me gusta que ande por aquí Ramón y que te haya descubierto!
Yo sólo venía a agradecerte un comentario que me dejaste en una entrada antigua. Y como le acabo de comentar a otra de las maravillas que me he encontrado estos días, como no controlo la etiqueta bloguera, para no confundirme, te lo traigo a tu casa:
Sí, amiga Raticulina. Hay más. El cuadernillo de "El fin" lo inicié en 2001 o 2002 (no recuerdo bien) y sigue abierto. ¿Cómo no va a estar abierto cuando la muerte, ya sea real o metafórica, nos sacude cotidianamente?
Escuchado en cocina, y marcharán más.
Un beso muy grande y gracias por tu interés hacia mi persona.
(Te dije que existían cosas en común, tú me entiendes).
Cocina, hay hambreee!
Me he emocionado un poco al leeros, porque de alguna forma me siento identificada.
Buenas noches
Ah, pericas, cocinando a mis espaldas y sin invitar...os estoy vigilando.
(Cuando Simón, el hijo de una amiga, tenía 2 añitos(ahora tiene cuarenta), dormía en su cuna al lado de la habitación de sus padres. Pero la cuna estaba situada de tal forma que lo veían desde la cama. Y cuando Isabel se iba a cama y empezaba a desnudarse, Simón decía: "mamá que te vigilo". Yo soy Simón. Ojo...Y no os pierdo de vista, evidentemente porque yo podría ser vuestra madre...)
Madison, me alegra que te identifiques y te emociones, creo que una cosa va de la mano con la otra.
Un beso y bienvenida.
Maria Jesús, cocemos alimento para el alma, en un puchero bien grande. Si pasas por donde Isabel olerás rico rico
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