Dejó de ser madre en una hora oscura
en la que se cubrió de estrellas
y vagabundeó intocable hasta el alba.
Ellos dormían; pero lo olieron
en el sudor agrio de su piel
cuando les besó de madrugada.
Uno enfermó, para reclamar lo perdido.
Otro huyó, para no sentirse abandonado.
La mujer besa el hueco que dejan
sus cabezas en la almohada, cada mañana.
14 comentarios:
Se lo he leído a mi madre y a ella también le ha encantado. Gracias.
RAB, lo dices en serio?
Si tuviera a mi madre, también se lo leería.
Besos
Claro, mujer
¿De quién crees que heredo mi gusto por la poesía? Tiene 83 años la vieja, y todavía escribe, con faltas de ortografía, pero escribe...
Aquí,RAB: no me imagino leyéndole el poema a mi madre, si lo hiciera probablemente me dijera que es bonito pero yo la sabría sumida en la extrañeza...
Tengo una madre estupenda pero la comprensión a ese nivel la he encontrado fuera del ámbito familiar. Me alegra constatar que es posible encontrarla también dentro.
Abrazos
Un poema duro pero muy bonito. Me gusta la poesía cuando se mancha de vida...
Besar el hueco de la cabeza ausente en la almohada es ... de una dulzura entrañable. Quiero decirte: me hace extraordinariamente feliz que estés en Marienbad, leerte aquí y en Marienbad, esa cueva de topos que no permite que nos extraviemos.
Te abrazo fuerte.
¿Se puede dejar de ser madre, por muy oscuras que sean las horas? Me temo que no, y tú misma lo confirmas, pues los huecos de los hijos quedan ahí siempre.
El abandono del nido materno, el corte del cordón umbilical, la extrañeza de lo más propio que huye... Dice tantas cosas...
Impactante poema, emocionaste mi sangre mujer.
Me ha encantado....
un beso.
Gracias a todos por comentar.
Precioso, se lo puedo leer a la mía? Bueno, eso si logro hacerlo sin emocionarme.
Me quedo por aqui si no es molestia.
Bienvenida, Sí.
Vosotras y vuestras madres me estais emocionando a mí...
Publicar un comentario