Tantas veces se arrodilló
que ya no saben sus ojos
alzarse y mirar los tuyos
sin extraviarse.
que ya no saben sus ojos
alzarse y mirar los tuyos
sin extraviarse.
Tanto escondió su rostro
que ha dejado de buscar
la superficie brillante
que lo contenga.
Tanto calló y negó callando
que el umbral del lenguaje
se ha desvanecido
ante su mente.
que ha dejado de buscar
la superficie brillante
que lo contenga.
Tanto calló y negó callando
que el umbral del lenguaje
se ha desvanecido
ante su mente.
Foto: Raticulina







