
recorrerás peldaño a peldaño
la larga escalinata que te tienta
bajo un brillo abrasador
y los jirones descarnados de tu piel
caerán a tus pies
como llevados por el viento
descansando donde no lo hace nadie
y aún así tu vientre tu centro
te impulsará a seguir
llevado por el vértigo
y semejará un latido ardiente
golpeteando
allí en el silencio lechoso
donde nadie escucha ya
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