7 de marzo de 2012




arrastrando agujeros
anidé en el cansancio




6 comentarios:

emejota dijo...

Mira que te haces de rogar, pero la espera siempre merece la pena. No diré nada fútíl, ni siquiera desearé que descanses, no desearé, pero pronto te daré un abrazo cómplice. Bs.

Raticulina dijo...

Este blog admite futilidades, Emejota, no hagas mucho caso del ambiente austero que destilan mis palabras, es que no sé expresarme mejor.
Un abrazo, pronto.

alma dijo...

Mira que me gustan esas botas, cansadas y todo. Un beso grande, guapa

Isabel Martínez Barquero dijo...

Yo, más que agujeros, ya tengo auténticas troneras, y el cansancio es mi piel y mi osamenta.
Has estado sublime en mensaje e imagen, Rat. Te aplaudo, aunque no me escuches.

Fackel dijo...

...o la orfandad de los cordones

va de Tao

Raticulina dijo...

Alma, resistentes, hechas para durar, no como este viejo y cansado cuerpo.
Un beso.


Isabel, siempre escucho a mis compañeras de batalla, sus agujeros se parecen a los míos. Besos.


Fackel, huérfanos, sí, jaaa, están los tiempos como para desperdiciar cordones...
Besos.