28 de noviembre de 2011

Reflejo y sombra


















Como un destino turbio
como un reflejo

abrazaría los vaivenes de luz
expuesto a ellos sin clemencia

pero se ampara en los objetos
que emiten sombra quieta

pues ¿qué podría pedir sin dar?






10 comentarios:

Isabel Martínez Barquero dijo...

Ay, mi Rat, qué podríamos pedir sin entrar en el intercambio, ay. Quizá sólo en el amor que se otorga gratuitamente, por el solo hecho de la existencia de un ser. Ese tipo de amor se da exclusivamente entre padres, hijos, hermanos, sobrinos, pareja y algunos y muy contados amigos. En los demás casos, es la transacción de los afectos, el mercantilismo cordial que se tilda de generoso.
Salgamos de las sombras paralizantes y expongámonos a la luz sin miedo. Quizá, así, las sombras se escondan en su guarida.

Siempre lúcida, poniendo el dedo en la llaga.
¡Cómo me llegas!

Raticulina dijo...

Isabel, a buena entendedora...y eso que le he pasado tanto las tijeras de podar que casi no reconozco la primera idea...

Un abrazo.

haijin dijo...

Luces y sombras
abrazan nuestras vidas.
Son incógnita.

emejota dijo...

Hoy no es un día especialmente inspirado para hacer un comentario digno de esta entrada, pero se me acaba de ocurrir si eso de pedir y dar o viceversa no vendrá a ser una forma más de intercambio necesario para la supervivencia de las especies.
La imagen me gusta mucho. Bs.

alma dijo...

Yo también los abrazaría, Raticulina, los vaivenes de luz y a ti que dices tanto, pero tanto.

Un beso

Raticulina dijo...

Querido haijin:
pregúntale a la sombra
de qué luz nació.


Emejota, ahí me has pillado, no tengo ni idea, solo sé que a veces el intercambio emocional es vital para una persona.
La imagen es un reflejo en el agua de un pato volando, queda rarita pero así queda. Un beso.


Alma, abrazar la luz puede herir tanto como abrazar la sombra, aunque en mi caso sospecho que me requiere más valor...
Gracias y un beso.

tula dijo...

Deseando que tus aguas se aquieten...porque si no hay sombra no hay luz.
Nómada: un beso.

Raticulina dijo...

Tula, las aguas es lo que tienen, con eso de las mareas se agitan puntualmente, ja.

Un beso!

Aquí me quedaré... dijo...

Se puede dar todo y recibir todo sin nada a cambio.
¿Es obligatorio el intercambio forzoso?

Para mí no.

Un abrazo

Raticulina dijo...

Aquí, seguro que se puede, pero el problema es cuando uno considera que no tiene nada que dar de sí mismo, y por tanto no merece pedir, y bueno, cuando todo es una mierda, ya me entiendes.