12 de julio de 2011

El goteo



Van cayendo gota a gota
los recuerdos del cielo.

Bolas de fulgor que amenazan
con limpiar sombras y quejidos.

Se descompone el cielo.
Cae a nuestros pies.

¿Vamos a armarnos de valor
para habitar la tierra?


7 comentarios:

emejota dijo...

Raticulina, me ha impactado esta entraa. Tras un tiempo de pensármelo se me ha ocurrido que puede que lo mas probable sea que el cielo al caer a nuestros pies acabe habitando la tierra y a tod@s sus "enzimas". Beso.

Jose Vte. dijo...

Buenísimo Raticulina. Ójala que en lugar de aprovecharnos de ella, exquilmarla y destrozarla, nos limitáramos a habitarla sin más y a aprender a convivir con ella y con todo lo que nos ofrece. Seguro que no haría falta armarse de valor.

Un abrazo

Fackel dijo...

Hacen algo más, Rat: fecundan, calman la sed, desplazan las lágrimas de los hombres, alivian angustias, nos convierten un poco en lluvia. Mezcla de luz y transparencia. Me gustaría ver cada mañana gotas de rocío en el alféizar y empapar mi frente con ellas. Rozo su acuosa esfereidad.

(jo, la de cosas que me sugiere tu poema medido; se consolida con esos versos tan precisos como dotados de expresión; gracias)

un beso

Isabel Martínez Barquero dijo...

Creo que sí, que nos armaremos de ese valor tan necesario. Esas gotas que caen ya nos enseñan.

Un poema precioso, Rat. Incluso lo siento como un grito, como una reivindicación que se alza en su belleza.

Besos, amiga.

Encarni dijo...

La foto y el poema son fantásticos.
Creo la vida grita a través de esas gotitas. Nos dices mucho con tan pocas palabras.

Un abrazo.

Alma dijo...

Un beso, guapa...maravillosos foto y texto

ARO dijo...

Ya la habitamos. Valor hay que tener para renunciar a lo que la destruye.