28 de noviembre de 2010

Desposesión


Lo que más le dolió vender  fueron los libros,  tal vez  intuyéndolo decidió empezar por ellos. Una vuelta por el mercadillo de segunda mano le proporcionó un montón de tarjetas con números telefónicos de compra-venta. Tardaron una semana en vaciar su casa de papel impreso. Se impuso actuar sin piedad y no ceder a sentimentalismos guardándose algún libro, pero en el último momento apartó uno, delgado,  la traducción que más le gustaba del Tao Te Ching.
Seguidamente le tocó el turno a la música, a su antigua colección de discos de vinilo, y a los cedés. Su corazón, por entonces, estaba tan encogido que sólo sintió una leve opresión más.
Después de eso, sacarse de encima los objetos decorativos y cotidianos fue un alivio.
Con la ropa no tuvo ningún miramiento. Se quedó con lo básico e imprescindible. Todo habría de caber en una maleta.


La luz del alba reflejó las ausencias en los muebles vacíos. Atravesó el piso a zancadas cerrando persianas y llaves de paso. Cogió la maleta y la pequeña mochila y salió de su casa cerrando con llave. Al dejar ésta en el buzón, donde la recogería más tarde su administrador, sintió un impulso y metió también el libro del tao.
El aire frío de la mañana le golpeó el rostro. Lo aspiró hasta lo más hondo y echó a andar hacia la estación. Pensó que estaría bien encontrar en el tren un asiento al lado de la ventana.



6 comentarios:

Jose Vte. dijo...

...Y se fue ligera de equipaje, como diría Antonio Machado, una nueva vida empezando de cero, fuera recuerdos, fuera momentos, es algo triste, pero emotivo.

mariajesusparadela dijo...

Pero sabía que lo material no era lo importante. Vacía de objetos se sintió en posesión del todo.

emejota dijo...

El Tao Te King podría hacer un gran servicio a la siguiente persona que lo leyera con el corazón, porque solo se puede leer de esa manera. Un fuerte abrazo.

felicitat dijo...

No he leído el Tao. Pero le dió rumbo nuevo a su vida, eso es fantástico!

Saludos,

Isabel Martínez Barquero dijo...

Precisó un corazón fortísimo para llegar a tal desposesión, porque es muy difícil no guardar algún objeto con el que se ha establecido un especial vínculo afectivo.
A cambio, la libertad se extiende ante sus ojos como una llanura inmensa. Podrá hacerse de nuevo (¿Podrá hacerse de nuevo?).
Un abrazo que te posesione en ti misma, Rat.

tula dijo...

No se por qué pero me parece necesario hacerlo alguna vez en la vida...pues todo queda.
un beso.