14 de octubre de 2010

Decadencia


la sombra del día da de comer a la bestia
la sombra de la bestia se come el día
me como la sombra
me como la bestia
vomito el día

10 comentarios:

Stalker dijo...

Un texto con tensión y torsión, con magma que se vierte y hace alud del cuerpo-palabra, y sin embargo, desnudo, ofrecido en una menudez de luz. Veo el peso y la levedad, la caída y la gracia.

Hermosa entrada

Fackel dijo...

Rat. Esa iconoclastia es dialéctica. Una vez que la aceptas ya no podrás parar.

(Me arrastra su ritmo, me succiona su vórtice)

Isabel Martínez Barquero dijo...

Juegas, miras, enderezas, distorsionas.
Al final, no sabrás dónde tienes tu cabeza ni tus pies, pero seguro que te habrás divertido. En definitiva, creo que es lo más importante: sacudirse seriedades y ¡a jugaaaaarrrrrrrrrr!

(Bueno, Rat, si estoy muy pasada de rosca en el comentario, me los borras, que no me disgusto, pero antes te envío un besazo.)

leone dijo...

Ciao,Rati.Suona divinamente.Il significato spero di averlo compreso.Baci!

tula dijo...

Me gusta como lo expresas...pues es así.
un beso.

ARO dijo...

La pescadilla que se muerde la cola.

RAB//. dijo...

Es lo que llamo mecanismo de defensa contra el día, la bestia y uno mismo. Mejor soltarlo todo, así la inspiración continúa en funcionamiento.

Raticulina dijo...

Gracias

Besos

Genaro Grasso dijo...

Genial, genial.

Raticulina dijo...

Gracias, príncipe, y bienvenido otra vez.