11 de septiembre de 2010

Sueño



una senda de manos tendidas
regalando niños resucitados
en su niñez
mis niños radiantes
que cargo ligera
en mis brazos de sueño


manos que son puños al despertar
albergando niños cristalizados
en mis errores
soy un presente preñado
ebrio y huérfano
de un sueño

6 comentarios:

Fackel dijo...

todos nos preñamos de sueños
y parimos sueños
y nos nutrimos de sueños
y nos vinculamos en sueños

ése es el destino de los humanos

RAB dijo...

Vivir preñados de sueños no es un destino: es una necesidad. Para seguir vivos.

Raticulina dijo...

La vida nos preña de sueños y el destino nos concede algunos, y de éstos algunos nos los ofrece a su manera, con un valor añadido, y no siempre ese valor es agradable, y no siempre ese sueño realizado es deseable.

Besos

jcaguirre dijo...

la vida toda ella es un sueño. El soñante primero no sabe que sueña, luego descubre que lo pone casi todo al soñarlo. Finalmente se sabe el sueño de otro. Me limito a jugar con las palabras.

Isabel Martínez Barquero dijo...

Como decía el gran Shakespeare, estamos hechos de la materia de los sueños. Y algunos, como tú, transforman esos sueños en bellísimas palabras.

De la imagen no hablo, que soy astigmática y me marea.

Besazos.

Raticulina dijo...

JC, yo también juego con las palabras, si no lo hiciera me limitaría a decir que tuve un sueño demasiado feliz y desperté a la dura realidad.
Se agradece.

Isabel, el gran Shakespeare siempre me mareó un tanto a mí, ja.
Un beso.