
una senda de manos tendidas
regalando niños resucitados
en su niñezmis niños radiantes
que cargo ligera
en mis brazos de sueño
manos que son puños al despertar
albergando niños cristalizados
en mis errores
soy un presente preñado
ebrio y huérfano
de un sueño
todos nos preñamos de sueños
ResponderSuprimiry parimos sueños
y nos nutrimos de sueños
y nos vinculamos en sueños
ése es el destino de los humanos
Vivir preñados de sueños no es un destino: es una necesidad. Para seguir vivos.
ResponderSuprimirLa vida nos preña de sueños y el destino nos concede algunos, y de éstos algunos nos los ofrece a su manera, con un valor añadido, y no siempre ese valor es agradable, y no siempre ese sueño realizado es deseable.
ResponderSuprimirBesos
la vida toda ella es un sueño. El soñante primero no sabe que sueña, luego descubre que lo pone casi todo al soñarlo. Finalmente se sabe el sueño de otro. Me limito a jugar con las palabras.
ResponderSuprimirComo decía el gran Shakespeare, estamos hechos de la materia de los sueños. Y algunos, como tú, transforman esos sueños en bellísimas palabras.
ResponderSuprimirDe la imagen no hablo, que soy astigmática y me marea.
Besazos.
JC, yo también juego con las palabras, si no lo hiciera me limitaría a decir que tuve un sueño demasiado feliz y desperté a la dura realidad.
ResponderSuprimirSe agradece.
Isabel, el gran Shakespeare siempre me mareó un tanto a mí, ja.
Un beso.