22 de enero de 2010

Invierno


















Qué será de nosotros
desplegados y desnudos
ante este largo invierno
que no cesa

dentro

arraigado en la piel
aclimatado en los actos
en el espacio reducido
a lo conocido

cansado

en la mirada que resbala
en el querer que no alcanza
en el todo que se achica
ante la nada






Foto:Raticulina

8 comentarios:

Isabel Martínez dijo...

Tierra reseca. Troncos retorcidos.
El invierno como estación del alma. El invierno acunado que se interroga.

Uf, chiquilla. Divino. O "divino de la muerte".

Me encantó. Profundo como el más profundo de los pensamientos.

mariajesusparadela dijo...

También yo estoy en el invierno.
Mi todo se achicó.
Nació mi nada.

Fackel dijo...

Pero no achicarse...el invierno sólamente es recogimiento, tomar fuerzas, incumbar el renacimiento...viva la vida, abajo el pesimismo.

tula dijo...

Tu poesia me conmueve y revuelve, incluso me hace suspirar...pero me gusta.
La primavera de Gaia está cerca, los cuervos de la alta montaña están ya en celo, las mimosas de las acacias
del NW a punto de florecer y la primavera del alma
se está forjando a golpes del ser.
un beso,.. viajera.

Eastriver dijo...

Rat, ahí estuviste verdaderamente efectista. Muy trabado. Un muy buen poema.

kweilan dijo...

Genial!

Fackel dijo...

Observo por los comentarios, y no sólo en este post y este blog, que el Invierno goza de una fama dudosa entre los humanos. No sé por qué tanto espanto. Esa necesidad de que ya pasa, de que el renacimiento primaveral está a la vuelta, de que de que de que...En estos tiempos de posibilidades energéticas, no sé hasta qué punto garantizadas, no es para temer el invierno. Pienso por el contrario en los largos tiempos de nuestros neanderthalenses y sapiens, y por lo general en todos los siglos hasta la revolución indstrial avanzada.

Y sin embargo, Invierno es reflexión, reconsideración, introversión para sujetarnos, contención de la apariencia. Invierno puede ser muchas cosas. Aquella frase de "retornar a los cuarteles de invierno" siempre me pareció extraordinariamente representativa. Cuando uno se siente derrotado debe profundizar en sí mismo. Gaia existe dentro de nosotros, no sólamente en lo exterior.

Raticulina dijo...

Isabel, a los que tendemos a abrazar el silencio el invierno nos acuna aunque no deje de interrogarnos. Gracias por esta magnífica frase y por tu comentario.
Un beso

María Jesús,te acompaño en ese sentimiento (no lo veas como una frase hecha).
Un abrazo

Fackel, una no se achica, una está desplegada y desnuda aunque haga un frio de narices.
Un beso

Tula, qué esperanzador tu comentario, las mimosas en flor es un goce que no quiero perderme.
Un beso

Ramón, un tanto dramático el post con la viñas retorcidas,me alegro que te gustara.
Un abrazo

Kweilan, gracias por el entusiasmo!

Fackel, desde luego el invierno exterior que vivimos nosotros es un invierno de pacotilla si lo comparas con el invierno que han pasado nuestros antepasados o el que aún pasa mucha gente del planeta sin medios.
Aclarado ésto, deirte que es la estación donde me siento más cómoda. Su introversión, su contención,se adecuan perfectamente a una parte de mi muy desarrollada que es afín.
Deseo la primavera, pero la temo aún más que el invierno, porque realmente me altera profundamente, es como una zambullida de cabeza en la vida mientras el invierno es como bucear en ella.
Lo suyo es intentar disfutar del tiempo que vivimos a cada momento, no?
Un beso