4 de junio de 2009

Energía desencarnada

Hace escasamente dos semanas me sucedió una experiencia que clasificaré de interesante, aunque podría perfectamente llamarla sólo experiencia.
Asistí durante un fin de semana a un encuentro de esos llamados "fin de curso", donde se realizan diferentes actividades que propician el acercamiento entre alumnos-profesores y alumnos-alumnos. En este fin de curso en concreto nos acercamos personas con una afinidad similiar: el esoterismo y variantes.
La agenda propuesta estaba repleta de divertimentos: desarrollo de la intuición a través de la hipnosis, dadología, encromancia, astromancia, tarología, limpieza aúrica con salvia y/o gong tibetano, radiestesia, grafología, etc. No faltó el karaoke.
Ni la noche de miedo... En el programa constaba lacónicamente como tal. Ni una explicación. Ni siquiera se mencionaba al profesor conductor por el cual pudiéramos intuir de qué palo iría, aunque olía a fantasmas, ouijas y psicofonías en cementerios.
Al entrar en la sala pidieron voluntarios para crear un círculo de energía y nos presentaron a un hombre que, varillas de radiestesia en mano, se encontraba algo alejado del resto. Era un zahorí que, en vez de dedicarse a encontrar agua, se dedicaba a encontrar almas de desencarnados para guiarlas a la luz. Al llegar, comentó, se había estado informando del número de ellos que llevábamos los inconscientes asistentes. Le habían chivado que eran cuatro.
El resto de la velada fue una búsqueda y captura. Al primero lo instamos a encarnarse en el cuerpo más propicio para después indicarle la salida, al segundo y al tercero los descubrió apuntando con sus varillas al personal. Pero el último, ah, el último se negaba a dejarse encontrar.
El zahorí se paseaba nervioso dentro del círculo, y en un arranque de interferencia (pues sólo apuntaba con sus varillas a quien se lo pedía) se plantó delante de mí, me enfocó y las varillas se cruzaron en un sí. A mí me entró la risa mientras reiteraba que no. Que no estaba cansada últimamente, que no estaba deprimida últimamente, que no tenía un nudo en el estómago últimamente, que no, joder, que no. Ni caso. Se me informó que llevaba un muerto colgando, no muy negativo gracias a dios, desde hacía unas tres semanas (muy poco tiempo para él y sus devastadores efectos, mucho tiempo para mi y mi aprensión), y que aprovechando una fisura en mi aura o una abertura excesiva de mi chakra del plexo solar no había encontrado un sitio mejor para apegarse que mi supuesta luz.
Como no podía dejarnos tal y como estábamos, se realizó el ritual de desapego. Salimos a la noche y mediante un sencillo círculo alrededor de cada víctima e instándonos a dar un paso fuera de éste, el victimario quedó encerrado allí. Alguien ya se encargaría de guiarlo al otro plano. No, no pregunté Quién. Agradecí y me fui a dormir, prometiéndome a mí misma escudarme más en lo sucesivo y no volver por los bajos fondos donde intuyo que se favoreció el encuentro infra.

Una curiosidad: la energía desencarnada se plasmó en una esfera luminosa que captó una fotógrafa asistente.

6 comentarios:

berenice dijo...

Hostias!
Raticulina
Yo quiero ir por dónde vas vos.
Hacés unos cursos y reuniones de lo más copadas!
Los Zahorís(¿o zahoíres?)andan es esa ahora?
Es un alivio saber que que se te despegó.
Acá cargar el muerto, lo interpretamos como cargar el fardo, hacerse responsable por todo.
y los desencarnados se te pegan.
Si es por eso, los que tranbajamos en guardias nos tendríamos que limpiar todas las semanas.
besos.

tula dijo...

...,que cosas.....,aunque para tratar con muertos ya tendremos mucho tiempo.

Raticulina dijo...

Berenice, viste que bien me lo paso?
Lo de llevar un muerto colgando es una expresión mía de cachondeo,jaja, me gusta el humor negro...aquí también tiene la acepción de cargar con la responsabilidad.
Yo he conocido ya a tres zahories: uno clásico que se dedicaba a buscar agua y focos telúricos negativos, una anciana eminencia con la que hice un curso también que utiliza el péndulo para TODO, y éste último que busca desencarnados.
Y sí, por favor, protégete con luz (eso basta)en el hospital, debe estar repleto...

Un beso

Raticulina dijo...

Tula: no era mi intención tratar con muertos, no, al contrario, fui a relacionarme con los vivos...
Pero ya ves.

Ah, otra curiosidad: las cuatro mujeres que supuestamente llevábamos desencarnados nos juntamos todas desde el primer día en la misma mesa para comer y cenar...¿

Un beso

tula dijo...

cada vez me doy mas cuenta de que este universo con todo lo que contiene es...... como infinito.

Raticulina dijo...

infinito, asombroso y misterioso, sí

buenas noches