11 de junio de 2009

Azrael y tu última noche


Tu última noche deja un surco de horror
llega para hundirse en la carne
con la bestialidad propia de la muerte repentina

Amaste reíste callaste tanteaste olvidaste
que morir perdura
aún más que la vida en la memoria herida


Desde mi espacio rodeo tu espacio vacío
perdono el destiempo
acunando con alas negras el desespero







(cuadro sacado de internet, desconozco autor)

7 comentarios:

tula dijo...

así es, así es.......

berenice dijo...

Bellísimo.
(la muerte, esa vieja amiga, y Azrael, conmueven)
Besos

Raticulina dijo...

Tula, Berenice:
Cuando alguien se va por su propia mano todo mi entendimiento no me sirve para nada.
Mejor encomendarlo a Azrael.

Un beso para cada uno.

Stalker dijo...

Raticulina, me quedo desvelado cn tu poema...

Parece madera recién cortada, rezuma astillas y savia.

Abrazos

Raticulina dijo...

Vaya, Stalker, gracias.

Tu sensación plasmada en imagen es sumamente reveladora para mi, también.

(madera de árbol, el suyo, demasiado joven)

Un beso

CaveCanem dijo...

No vayas a mi tumba y llores
pues no estoy ahí.
Yo no duermo.
Soy un millar de vientos que soplan, el brillo de un diamante en la nieve, la luz del sol sobre el grano maduro,
la sueve lluvia de verano. En el silencio delicado del AMANECER
soy una ave rápìda en vuelo.
No vayas a mi tumba y llores,
no estoy ahí,
yo no morí.
Pero se que tu no llorarás.
No tienes tiempo para mi.

Raticulina dijo...

Así sea.