27 de junio de 2009

Atardece



El atardecer
despoja el deber que ha crujido a cada paso
enturbia los huesos por el lento discurrir
enreda su ofrenda en la mirada


Al atardecer
se escapa el suspiro sin memoria
que suspende la vida en la balanza
del triste cotidiano y la esperanza ciega


Del atardecer
creas el refugio ineludible que atempera
el alma, el cuerpo, el cansancio entero
con dulce espera y mosaicos de color


Foto: Tom Chambers

4 comentarios:

Fackel dijo...

Los matices del artículo determinado y de sus correspondientes contracciones definen el contenido. Es genial, Rat. No hago más que dar vueltas a las tres estrofas. No podrían ser pronunciadas de otra manera, aunque nunca se sabe. Recuerda los "Ejercicios de estilo" de Queneau...

Me gusta mucho tu ejercicio personal e íntimo de estilo. Que el domingo te refugie y te expanda.

Raticulina dijo...

Fackel. Si supieras las vueltas que le dí a los artículos determinados...cuando cambiaba uno, cambiaba el texto y el sentido, uf. Así quedó.
Y Queneau, aunque es admirable su esfuerzo, se quedó corto simplemente por la imposibilidad de mostrar todas las variables posibles. Hay tantas como personas y maneras de percibir y decir...es bonito eso.

Gracias y
un beso

Meri Pas Blanquer dijo...

La esperanza ciega, me siento atardecer amiga..

Muy lindo!

p.d. Y la foto?

Raticulina dijo...

Hola Meri. Te suena la foto, no? Es de Tom Chambers, tú me lo presentaste en tu blog. Me olvidé de citarlo, ya está corregido.

Un beso