22 de mayo de 2009

Hubo un tiempo


Hubo un tiempo en que la soledad era eso, soledad, nada más
hubo un tiempo en que inventé para mis niños la esperanza
hubo un tiempo también para vivir en el amor sagrado
hubo un tiempo para lacerar la carne
hubo un tiempo de color sangre
hubo un tiempo en que florecí
una dos tres veces
quedo yo, al final
de todo ésto
nada menos
nada más
 
 
(Escultura en Gijón, desconozco autor)

9 comentarios:

Fackel dijo...

Esa métrica in descenso lo expresa todo y tan intensamente, pero se podría leer en sentido ascendente, y sería igual de logrado.

Muy hermoso tu poema, Rat. Mucho.

Raticulina dijo...

Gracias, Fackel.
Tu visión ascendente lo dota de un significado que no tenía en su concepción.
No sé con cual quedarme...fíjate!

Un beso

Jurema dijo...

Cada día disfruto más con estos versos! la cadencia descendente enriquece el final dejándolo resuelto de forma natural.

Un abrazo

tula dijo...

Debemos equilibrar el terror de ser hombres con la magia de serlo...
D.Juan.

Raticulina dijo...

Jurema: Vivimos en lo sublime, y eso somos nosotros, nada mas y nada menos.

Un abrazo, gracias por tus palabras.

Raticulina dijo...

Tula: El terror vino,se sufrió,se fué. No quisiera tener que equilibrarlo...Para el terror sólo quiero el olvido después de sentirlo.
Que me disculpe Don Juan.

Y esos fractales??

tula dijo...

estoy desamorado......no tengo ganas de !na!, mas bien de poco....horizontes, mares, cielos ,....mejor la paz que el amor....o la mentira gastada.
!jo! que dia.

Raticulina dijo...

Tula, bueno, hay un tiempo para todo,no?

pero yo no quiero vivir sin amor...

tula dijo...

si, por supuesto, ya lo he vivido más veces, pero nunca se acostumbra uno. queremos siempre lo superlativo en todo lo placentero, así repetimos con memoria de peces.