10 de marzo de 2009

A última hora


Pienso en mis horas como en una ristra de ajos. Su olor dulzón me acompaña todo el día.

Horas culinarias de sopa de pan, rissotto de champiñones, chuleta sajona y torrijas. Horas prestidigitadoras ensayando a mezclar con elegancia los arcanos menores. Horas sin música de pura saturación anímica. Horas de confidencias al caer el día. Eslabones de una cadena que aprieta, que te ata a la noche reconfortante.
Pintura de René Gómez One

1 comentario:

Jurema dijo...

Hola!
Precioso texto y buenísima imagen!
Me quedo con esto.
Horas de confidencias al caer el día. Eslabones de una cadena que aprieta, que te ata a la noche reconfortante.

Abrazos