22 de enero de 2009

Ud. está aquí


¿En qué se diferencian un humano y un ratón? Dicen por ahí que en un 1% de su ADN; en el 99% restante somos iguales.
Pues mira por dónde hoy me siento hermanada y le insuflo emociones humanas al roedor de mi derecha que, linterna en pata, se reconoce de súbito en una existencia claustrofóbica y delirante (el careto de la serpiente tiene su guasa). Recreo en mí su impresión, su patética sorpresa, su ansia por imaginar una via de escape que lo aleje de los inminentes jugos ácidos. Lo imagino un segundo después, aferrado a su compañero ratonil, debatiéndose entre el pánico y el horror, preguntándose con insistencia aunque sepa que no es vital para su supervivencia, quién diantres puso el cartel y con qué intención...
Una viñeta agridulce para una vida con situaciones agridulces.

(dibujo sacado de internet, desconozco el autor)

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