9 de enero de 2009

He venido para prender fuego y quemar mis espinas (Rumí)


Creo que he empezado mi andadura por este blog de una forma muy dramática y dura. Voy a tener que contenerme un poco y tratar de tomarme las cosas con más ligereza. Si lo pienso, no sé por qué narices he decidido escribir cuando la experiencia de hacerlo se convierte casi en sufrimiento vital. Si alguien entiende de astrología sólo hará falta decirle que tengo a Mercurio en la casa 12 casi sin aspectar, y para los que no entienden ni quieren entender decirles que ésto se traduce en que la capacidad de comunicación está de algún modo oculta u obstruida. Me cuesta expresar lo que siento e intuyo, aunque la necesidad de hacerlo está siempre allí, enclaustrada. De hecho, siempre me ha costado hablar y durante mi adolescencia me paseé por los límites del mutismo. Y del nihilismo, y del anarquismo, y del existencialismo... pero ese es otro tema.
Debido a esta dificultad para poder comunicar, como compensación, he aprendido a escuchar, a gozar leyendo, a captar la sutileza de una imagen o de una poesía, a interpretar los signos diarios, a estudiar los símbolos, a darle valor a los sueños, y por encima de todo, a intuir.
Todo lo anterior no quita que desee y necesite expresarme, y por eso estoy aquí, intentándolo.

El siguiente fragmento es de "La moral del místico" de Maeterlinck y describe la impotencia que se siente al no poder reflejar fielmente lo que se quiere transmitir y ver cómo de forma inexplicable se queda la esencia por el camino:
"Apenas expresamos algo, lo empobrecemos singularmente. Creemos que nos hemos sumergido en las profundidades de los abismos y cuando tornamos a la superficie, la gota de agua que pende de la pálida punta de nuestros dedos ya no se parece al mar de que procede. Creemos que hemos descubierto en una gruta maravillosos tesoros y cuando volvemos a la luz del día, sólo traemos con nosotros piedras falsas y trozos de cristal; y sin embargo, en las tinieblas relumbra aún, inmutable, el tesoro."

 
(Imagen tomada de internet, desconozco autor)

2 comentarios:

Isabel Martínez dijo...

Es muy dificil expresarse, pero, a costa de hacerlo, se consigue. Más o menos, ya lo sabes. En todo caso,las palabras alivian.

Raticulina dijo...

Isabel, es verdad, alivian, nunca creí que aún diciendo a medias la recompensa fuera tanta.
Un beso